Gratitud. A veces necesitamos detenernos, mirar a nuestro alrededor y valorar lo que tenemos, en lugar de preocuparnos constantemente por aquello que nos falta.

También podemos agradecer los momentos difíciles, porque muchas veces nos hacen más fuertes, más sabios y nos recuerdan que, aun en medio de las dificultades, existe un mundo lleno de maravillas.

Ha llegado el momento de comenzar a vivir de otra manera, de pasar páginas y abrir nuevos capítulos. Como escribió Pablo Neruda al hablar de la felicidad de los perros: “alegre, alegre como los perros saben ser felices”, con esa capacidad de disfrutar sin complicaciones y con la naturalidad de la vida.

Doy gracias por mis animales domésticos, que cada día me enseñan el significado del amor incondicional. Doy gracias por mi familia, por mi salud, por mi maravillosa profesión de médico y, sobre todo, por Dios, nuestro eterno compañero, especialmente cuando volvemos nuestro corazón hacia Él, tanto en los momentos de alegría como en los de tristeza.

La gratitud es una de las mejores maneras de hacer especial cada momento de nuestra vida. Y lo mejor es que no cuesta nada.

Desde mi experiencia profesional, he podido comprobar la importancia que tiene la gratitud en el bienestar psicológico. Las personas que aprenden a reconocer lo bueno de sus vidas pueden afrontar mejor las dificultades, abandonar comportamientos dañinos y encontrar mayores motivos para sentirse felices.

Dejemos de mirar únicamente aquello que no está bien y comencemos a reconocer lo bueno que todavía tenemos.

Sí, vivo en esta montaña… y me siento agradecido.

¡Gracias, Señor!